martes, 5 de enero de 2021

Diario de una pérdida

No sé que escribir de intro, así que simplemente empezaré.
Mucho gusto, he dejado ir.
Bienvenido al viaje.

Día 1

Debo aclarar que este día realmente no tiene descripción fiel a lo que en realidad es. El momento en el que se materializan las palabras que tanto temías escuchar se convierte en un ruido tan ensordecedor que anula tus sentidos y pierdes la noción de lo que pasa a tu alrededor. De la nada te encuentras cayendo en un torbellino de oscuridad que te arrastra con tanta fuerza a lo profundo que respirar se vuelve una tarea casi que imposible y el dolor se vuelve físico. Para que me entiendan un poco más, es como si un camión te chocara el pecho de forma inesperada y al mismo tiempo tu cuerpo estuviera reaccionando al haberte comido algo en mal estado y tuvieras miedo de morir en el instante. ¿Suena un poco dramático, ah? lastimosamente es real. El dolor en el pecho, las náuseas, el temblor en las manos, la paranoia en la mente… todo es real.

No tan real como los miles de pensamientos que te atacan de la nada. “y si no hubiera hecho…?, y si no hubiera dicho…? Y si sí, y si no, y por qué, ¿y por qué no?” Empiezas a dudar hasta de tu existencia misma, consideras si el error eres tú, si alguna vez las cosas saldrán bien para ti, si eres digno, si existe alguien que pueda ver lo que en realidad eres. Lo irónico es que en medio de lagrimas te das cuenta de que ni tú mismo lo ves, y el dolor te abraza hasta quedarte dormido.