Vuelvo a sentirme desubicada. Por un rato crei sentirme bien pero siento que el vacio me grita a la cara recordandome que sigue vivo y no se que hacer. Hoy siento temor al futuro y al pensar que podría no ser capaz de salir de este círculo vicioso de miedo y culpa que me ciega más rápido de lo que quisiera. De a ratos siento que respiro, la otra parte del tiempo siento que me ahogo. Hay una parte de mí que te busca en silencio y sin embargo al mismo tiempo no quiero saber nada de ti. Pero la costumbre, ah maldita costumbre. Te has convertido en mi peor enemigo, recordándome minuto a minuto lo que ya no tengo. Atándome de manos y pies y callándome con tu voz ensordecedora me arrastras a un rincón de mi mente en el que no quiero estar.
Estoy ansiosa. Pero prefiero enfrentarme al tsunami de emociones antes que dejarles estar por mas tiempo. Mientras más rapido lo sienta y lo deje salir, más libre soy, dispuesta a recibir y sentir lo nuevo que tiene la vida para mi.
Estoy corriendo en medio de un mar de vidrios rotos, luchando desesperadamente por salir a la luz, sintiendo cada cortada deseando que me alcancen las fuerzas para seguir caminando.
Hoy es mi día cinco (cada vez se hacen más cortos, me estoy quedando ya sin palabras), y con una voz ahogada y con temor, le digo a Dios, la vida, el universo, lo que sea; que confío en que esto es lo mejor. Pues esto también pasará.