viernes, 30 de agosto de 2013

En el fondo.

Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; Porque fuerte es como la muerte el amor; Duros como el Seol los celos; Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos.

miércoles, 28 de agosto de 2013

¿Cómo se detiene una caída?


Se supone que las historias llevan un orden cronológico, pero esta será la excepción.

jueves, 15 de agosto de 2013

Qué era el amor?



Fue amor a primer encuentro. Muchos dicen que es algo ilógico y que solo pasa en las películas pero en él encontré todo lo que estaba buscando.

Me encontraba rodeada de aquellos que me aman pero mi corazón estaba vacío… hasta que lo toqué.

miércoles, 14 de agosto de 2013

El inicio del fin.


Estaba completamente derrotada. Me sentía sola y simplemente el ya no estaba conmigo, o al menos así lo veía yo. Quien iba a pensar que solo un acto de desobediencia traería tantas complicaciones. Había muerto en vida y ni yo misma me había dado cuenta; donde se encontraba esa niña enamorada que lo buscaba día y noche? Donde se hallaba aquella joven que anhelaba pasar tiempo a su lado y disfrutarlo al máximo?  Ahora solo quedaban restos de lo que fue un gran amor que dejo huellas imborrables en mi corazón, un corazón herido, maltratado y dolido que solo buscaba que su amado regresara y lo aceptara como la ofrenda más sincera que pudiera ofrecer pero la culpa me inundaba y el rechazo predominaba en mi mente. “No eres lo suficientemente buena para él”, “se canso de ti y pronto encontrara a otra que te reemplace”, “todo es tu culpa y has perdido al amor de tu vida”, “jamás volverás a sonreír”. Pensamientos como esos me golpeaban y poco a poco iba cayendo en una obscuridad cada vez más profunda, la luz se alejaba de mí, no sé si por voluntad propia, o era yo la que huía de ella. Un grito desesperado intento salir de mi garganta pero mi voz se había ido, lo había perdido todo, no sabía quién era y había cavado con mis propias manos la tumba de mi propósito. Lagrimas corrían por  mi rostro abatido y mis manos se movían intentando evitar lo que sabía pasaría y más temprano que tarde el momento llego y caí.