viernes, 11 de febrero de 2022

Fragmento

 Me siento como en el aire. Vacía? Hoy me levante con la sensación de haberte perdido para siempre. La resignación me dio los buenos días junto con la ansiedad de saber que no importa que tanto haga o diga, nunca más volverás. 
A lo mejor este exagerando, pero siento que hoy me levanté ajena a todo lo que me rodea. Pienso en todo lo que ha sucedido en estos días y pareciera que hubieran pasado años desde la última vez que te vi o escuche tu voz. Los recuerdos se reproducen en mi mente con luz opaca, como si su brillo estuviera luchando por mantenerse encendido en medio del torbellino de confusión y desesperanza. Es difícil verte partir, más aún saber que estarás mejor así. 
Me pregunto si piensas en mi tanto como yo en ti. Quisiera saber si aún añoras mis abrazos como yo los tuyos. Quisiera sentir que acercarme no te molesta pero se que estas tan cansado que me da miedo intentar. 

domingo, 6 de febrero de 2022

Algún día?

 Estoy un 80% segura de que no leerás esto. El otro 20% es solo mi imaginación creando alguna historia absurda tipo wattpad que nunca va a pasar. 
Creerías que escribo sobre ti con odio y resentimiento, cuando en realidad escribo con dolor y angustia. Dolor al saber que te herí; angustia al saber que te perdí. 
Hoy una vez más te busqué. 
Volví a recorrer las calles con la vaga esperanza de encontrarte. Bastante ingenua de mi parte, lo sé. Pero no pude evitar sentir la necesidad de perseguir tu esencia, o al menos la poca que ya queda. 
Cualquiera pensaría que te odio. Después de todo este torbellino de caos y emociones, de picos de felicidad y agonia, después de llorar de rabia y gritar de dolor, lo más lógico es que no quisiera saber nada de ti… ojalá fuera ese el caso. Nadie, ni siquiera tú, jamás entenderá por qué sigo añorándote. Aún sueño contigo y me despierto llorando deseando que estuvieras a mi lado. Extraño tu risa y tus abrazos, morderte de la nada y jugar en la cama. Extraño hablarte de todo y de nada, sentirme la más afortunada por escucharte hablar mientras miras al cielo con la emoción de un niño. Extraño llenarte la cara de besos y decirte cuánto te amo. Me hiere la idea de pensar que te hice daño o que nunca te sentiste bien. Desde lo más profundo de mi corazón, me siento culpable por absolutamente todo. Por no escucharte, no entenderte, por forzarte, no irme antes, ya ni se. Porque aunque me duela hasta respirar, comer me de nauseas, no pueda dormir; aun cuando cada vez que salga me de un ataque de ansiedad, sigo pensando en que daría todo por que las cosas no estuvieran asi. Y no hablo de que estemos juntos, siento que no pudo salir peor, hablo de simplemente tener paz en mi corazon sabiendo que te di lo mejor y comparti de los mejores momentos contigo. 
Algún día dejaré de extrañarte? 

martes, 1 de febrero de 2022

Sin título.

 Te busqué. 
Recorrí las calles por las que solíamos pasar. Inconscientemente busque tu recuerdo en los sitios que solíamos visitar. 

Busqué tu aroma en tus restaurantes favoritos. 

Busqué tu voz en la brisa del parque. 

Busqué tu amor en los arboles que admirabas

Busqué tu abrazo en la soledad de mi habitación. 

Te busqué en mi recuerdo y me perdí. 

Me perdí en la grieta que dejaste cuando te fuiste. 

Me perdí en las promesas que facilmente despediste. 

Me perdí en las veces que dijiste que me amabas. 

Me perdí en el halo de tu mirada. 

Me perdí en ti porque sentía que me había encontrado a mi. Porque conocí una yo que nunca pensé encontrar. Alguien valiente y con pasión, alguien que ama con fervor, alguien que ríe sin temor. 

Pero nunca fui yo. Nunca fui suficiente, nunca alcancé tu mínimo. Me hiciste creer que lo fui mientras poco a poco me hacías más pequeña. De a poco me has matado. Aplastándome con tu ego, culpándome por no ser quien quieres que sea. Me llevaste a los más alto, me hiciste confiar y en el momento menos esperado me empujaste al vacío sin dudar. Tirándome en cara tus inseguridades y haciéndome responsable por ellas. Madurez? Madurez es enfrentar el miedo y lanzarte a lo desconocido sabiendo que puedes morir en el intento. 

Hice más de lo que tu alguna vez podrás por alguien. No hay humanidad en ti que te lo permita. 

sábado, 5 de junio de 2021

05-06-21

 

Realmente no se como iniciar. Hace un rato pensé tenerlo claro, pero hay tanto pasando en mi mente que me cuesta concentrarme, aún cuando lo único que busco es silencio. Me siento en el limbo. Como ni aquí ni allá. Con el cielo de un lado y el infierno del otro. Pareciera ser necesario, así que decido sentarme en medio del caos que me rodea mientras en el fondo de mi corazón deseo que me escuches. Con mi cabeza en las rodillas, elevo una breve oración pidiendo desesperadamente que me ayudes. No logro ver luz al final del túnel. El “deber ser” me grita sin cansarse y el latir de mi corazón me susurra lo contrario; sé lo que quiero y parece escurrirse entre mis manos como agua. Es tanta la presión que por segundos se me olvida que gran parte de lo que suceda ni siquiera depende de mí. No importa qué tanto luche, qué tanto entregue, qué tanto anhele, se me sale de las manos. Y está bien; pero el temor como que decidió recuperar su “amistad” conmigo. Sonriendo se me ha sentado al lado a mirarme fijamente… Sabe que me está afectando. Lo sabe y se jacta. ¿En cuanto a mí? Me aferro a tus promesas con la esperanza de que en cualquier momento las veré. Me agarro a ellas como un niño a su peluche al dormir. Ese que llevan a todas partes y que si no tienen desesperan. Sé que me ves, sé que me escuchas… te necesito. 



jueves, 15 de abril de 2021

Ojalá pudiera.

 

Ojalá pudiera dejar el pasado atrás. O más bien, tener la capacidad de segmentarlo y quedarme con todo lo que me ha enseñado y borrar las heridas profundas que me ha dejado. Me persigue como un fantasma que me respira en la nuca y pareciera recordarme que no importa que tan bien o feliz esté, nunca dejaré de ser aquella persona refugiada en un rincón con las manos temblorosas, el corazón a millón y la mente estruendosa mientras a una velocidad casi que imparable caigo en el hueco de la soledad y desesperación. Pareciera que me rindo a él; a su frío abrazo de muerte que me es tan familiar.

Ojalá pudiera estar segura de que estoy bien. De que no estoy rota en mil pedazos que cortan al intentar encajarlos. Ojalá pudiera mirarme al espejo y ver algo diferente en mi. Alguna luz en mis ojos, tal vez? O el destello de una nueva esperanza. Ojalá pudiera enfrentarme a la vida sin sentir que me ahogo cuando con voz entrecortada intento pedir ayuda. Ojalá pudiera estar tan segura de mí, tanto como para dejarme querer de verdad y no creer que merezco siempre lo peor de los demás. Ojalá pudiera no conformarme cuando sé que merezco más. Ojalá pudiera dejar de culparme por todo, aún de lo que se me sale de las manos. Ojalá pudiera dejar de exigirme tanto y entender que valgo y soy digna de respeto y honra.

Ojalá simplemente pudiera dejar de verme y sentirme.

Ojalá pudiera comprender, que hay una Verdad que me sobrepasa y un amor incondicional que me espera. Ojalá pudiera ver son sus ojos y pensar como él. Ojalá no diera tanto miedo ni me desgarrara el dolor. Ojalá pudiera quien quiero ser para mi y para los demás.

Ojala pudiera.

sábado, 20 de febrero de 2021

Para mí.

Para mí (o para ti), siempre que lo necesite(s).

Esto es simplemente un recordatorio de que esta bien no tener días tan buenos. Aquellos en los que sientes que te has exigido tanto que eres incapaz de cumplir con tus propias expectativas, y ni hablar de las de los demás. Esos días en los que la mente no encuentra descanso por más que luches por conseguirlo.

Está bien tener días malos, pero no está bien sentirte mal por ellos.

Está bien tener días malos, pero está mal convencerte de que así serán para siempre.

Está bien tener días malos, pero duele que te juzgues por cosas que han quedado en el pasado y que claramente ya no puedes cambiar.

Está bien tener días malos, pero te destruye pensar que no es avanzado cuando el simple hecho de abrir los ojos cada mañana ya es un logro increíble.

Está bien tener días malos, pero no es sano resignarte a creer que tu valor se define por tus errores, por lo que dicen los demás o por la situación en la que te encuentras.

Está bien tener días malos, pero te drena la vida perder la esperanza del futuro que te espera.

Está bien tener días malos, pero no está bien que por miedo decidas quedarte en el lugar en el que estás sabiendo que no eres feliz. (Aplica para lugares, relaciones, etc.)

Está bien tener días malos, pero está prohibido retroceder.

Está bien tener días malos… pero también está muy bien luchar cada día, cada hora y cada segundo por creer que esa marca indeleble de amor que está en tu corazón te asegura que todo va a estar bien y que pronto verás la salida del túnel de terror en el que te encuentras.

Que el amor sea tanto que el temor no lo resista.

Be still.

 

 

sábado, 23 de enero de 2021

Cómo?

Cómo le digo a la vida que de a ratos quiero que se apague? Cómo le digo al silencio que quisiera que me ahogue? Cómo le digo a la luz que se disperse, al río que se seque, al color que se destiña? 

Cómo hago para dejar de escucharte convencida de que tus palabras son reales? Hoy te sientas una vez más a mi lado y me hablas con tanta naturalidad que me asombras. No sé en qué momento te di la bienvenida, o cuándo te di la oportunidad de sentirte tan cómodo que ya no tocas la puerta al llegar, simplemente entras como quien regresa a casa y tomas tu lugar. Es desconcertante saber que gran parte de eso es mi culpa. A lo mejor te he recibido muy bien en ocasiones anteriores... de pronto nunca fui capaz de hacerte frente y decir que me incomodabas... o tal vez, y solo tal vez, me gusta tu presencia y me he acostumbrado a ella. Me haces sentir “segura” mientras me encojo del dolor que causa en mi escucharte decir que no merezco nada y saber que tienes razón. Que nada de lo que haga es suficiente, que nada de lo que intente tendrá exito. Es como si hubieras visto mi futuro y me lo lanzaras en la cara.  No puedo salir de esta, es muy profundo el desespero y tus cadenas muy fuertes. No veo la luz ni siento calor, solo un vacío que de a poco se lleva las pocas ganas de seguir. 

Cuánto más he de esperar por mi rescate? Cuánto más debo luchar por convencerme y demostrar que sé porque sé, que sí pasará? A lo mejor soy yo quien no ha entendido el propósito. De pronto es mi culpa por no confiar ni creer lo suficiente, por dejar que el temor me controle. Y mientras? Mientras, aguardo la esperanza del que me busca. Espero con ansias el día de su regreso, cuando por fin pueda respirar de nuevo sin temer que sea mi último aliento. Anhelo dejarlo entrar sabiendo que tomará tu lugar y me dará paz, y sueño. Sueño con verlo a los ojos y saber que me ama tanto, que bajaría una y otra vez a los confines de la tierra sólo por salvarme. A Él espero, y en Él me pierdo.