Para mí (o para ti), siempre que lo necesite(s).
Esto es
simplemente un recordatorio de que esta bien no tener días tan buenos. Aquellos
en los que sientes que te has exigido tanto que eres incapaz de cumplir con tus
propias expectativas, y ni hablar de las de los demás. Esos días en los que la
mente no encuentra descanso por más que luches por conseguirlo.
Está bien tener
días malos, pero no está bien sentirte mal por ellos.
Está bien tener
días malos, pero está mal convencerte de que así serán para siempre.
Está bien tener
días malos, pero duele que te juzgues por cosas que han quedado en el pasado y
que claramente ya no puedes cambiar.
Está bien tener
días malos, pero te destruye pensar que no es avanzado cuando el simple hecho
de abrir los ojos cada mañana ya es un logro increíble.
Está bien tener
días malos, pero no es sano resignarte a creer que tu valor se define por tus
errores, por lo que dicen los demás o por la situación en la que te encuentras.
Está bien tener
días malos, pero te drena la vida perder la esperanza del futuro que te espera.
Está bien tener
días malos, pero no está bien que por miedo decidas quedarte en el lugar en el
que estás sabiendo que no eres feliz. (Aplica para lugares, relaciones, etc.)
Está bien tener
días malos, pero está prohibido retroceder.
Está bien tener
días malos… pero también está muy bien luchar cada día, cada hora y cada
segundo por creer que esa marca indeleble de amor que está en tu corazón te
asegura que todo va a estar bien y que pronto verás la salida del túnel de
terror en el que te encuentras.
Que el amor sea
tanto que el temor no lo resista.
Be still.