Y hoy una vez más, pensé que el mundo iba a acabar. Podrán pensar que soy melodramática, pero te traicionaran y te destruiran mil veces antes de que el primer día llegue, antes de que la luz vuelva a hacer resplandecer tu rostro, antes de que esa voz dulce y llena de amor te salve una vez más de caer en un avismo sin fin. La vida es eso que pasa en frente de nuestros ojos mientras pensamos como solucionar cada problema que tenemos, pero para cada problema hay una palabra de fe que te mueve a confiar en que todo estará bien. A veces la vida solo se trata de pizza y bebidas, de lágrimas y sonrisas, de movimiento, y no de problemas trascendentales. Pero eso solo logramos entenderlo aquellos que hemos sido partidos en pedazos y restaurados, esos soñadores fracasados que no dejan de intentar llegar a su meta, aquellos que por más oscura sea la noche esperan con ansias el amanecer, esos que aman porque fueron amados primero. Si se preguntan por los demás, recuerdo haberles dicho que hay esperanza; en el momento menos indicado, en el sitio más inoportuno, ya sea por el mover de los árboles o por el encender de un semáforo, llega a ti eso que tanto buscaste por mucho tiempo y al fin te encontró, el amor. Hoy le escribo a todos aquellos que no tienen una razón de vivir, o que el sentido de su existencia es nulo, para decirles que canten. Canten con fuerza todo aquello que no puede ser expresado con simples palabras, griten hasta quedar sin aire, corran y vivan como las mariposas de Vietnam. Dejando el cliché a un lado, vive tu día como si fuera el último y abre tus ventanas al Amor, abre tus puertas a ese que nunca falla y te ha redimido y confía en que tú cambiarás el mundo por el simple hecho de que fuiste llamado para marcar la diferencia y contrario al protocolo de muchos, ser feliz.