Busqué tu aroma en tus restaurantes favoritos.
Busqué tu voz en la brisa del parque.
Busqué tu amor en los arboles que admirabas
Busqué tu abrazo en la soledad de mi habitación.
Te busqué en mi recuerdo y me perdí.
Me perdí en la grieta que dejaste cuando te fuiste.
Me perdí en las promesas que facilmente despediste.
Me perdí en las veces que dijiste que me amabas.
Me perdí en el halo de tu mirada.
Me perdí en ti porque sentía que me había encontrado a mi. Porque conocí una yo que nunca pensé encontrar. Alguien valiente y con pasión, alguien que ama con fervor, alguien que ríe sin temor.
Pero nunca fui yo. Nunca fui suficiente, nunca alcancé tu mínimo. Me hiciste creer que lo fui mientras poco a poco me hacías más pequeña. De a poco me has matado. Aplastándome con tu ego, culpándome por no ser quien quieres que sea. Me llevaste a los más alto, me hiciste confiar y en el momento menos esperado me empujaste al vacío sin dudar. Tirándome en cara tus inseguridades y haciéndome responsable por ellas. Madurez? Madurez es enfrentar el miedo y lanzarte a lo desconocido sabiendo que puedes morir en el intento.
Hice más de lo que tu alguna vez podrás por alguien. No hay humanidad en ti que te lo permita.