viernes, 30 de agosto de 2013

En el fondo.

Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; Porque fuerte es como la muerte el amor; Duros como el Seol los celos; Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos.


Quizás una de las decisiones más difíciles que a veces la vida te pone en frente es escoger entre esa persona que amas y aquello que es lo más importante para ti, eso que es tu aliento de vida, tu pasión. De pronto son cosas que solo me han pasado a mi, o delirios que tengo en medio del torbellino de lo que es mi día a día, pero lo que si se es que solo los valientes son capaces de moverse hacia donde realmente tienen que ir. Me encontraba entre la espada y la pared y cada minuto que pasaba dejo de ser un minuto vivido para convertirse en la cuenta regresiva de lo que seguro seria mi segunda muerte. Si, estuve muerta en vida y la sensación de perder el rumbo y el sentido de tu existencia es por mucho lo peor que puede pasarte. Estuve mucho tiempo esforzándome por fingir que nada pasaba pero al final mis ojos no dieron más y no tuve mas remedio que dejar que se liberaran y que ese rio de sentimientos líquidos corriera por mi rostro. No siempre se puede estar con quien se quiere cuando se quiere, sencillamente todo tiene su momento y el afán solo causa daño, pero al parecer mi mente terca no lo entiende o no lo entendía, hasta ahora. Hoy no les hablo desde el vacio de la desesperación, hoy les escribo desde el fondo del abismo. La caída fue mas rápida de lo que esperaba y debo decirles que el golpe fue más duro de lo que jamás había sentido. Aquí acostada aun en el negro suelo me doy cuenta de que a cada uno se le fue entregado algo, un talento, un don, un propósito, pero así como se nos es dado, también nos puede ser quitado. Las cosas no funcionan como todos creen, pues en este momento soy consciente de que yo misma he sido la causante de todos mis males y que me he apuñalado a mi misma con dolor puro en lo que mas amo y aquí yacida y justo antes de exhalar mi último aliento la escucho, es la voz, es la vida, es la luz, es la verdad, es el amor y es su esencia que empieza a adentrarse en mi. Su fuego corre por mis venas y mi verdadero yo esta resurgiendo, intento levantarme pero algo me sostiene, son raíces de arboles que atrapan mis extremidades con gran fuerza, halo con todo lo que soy tanto que mis muñecas y tobillos sangran pero es el quien me llama y el merece todo lo que tengo. Mi cansancio ahora es fuerza, mi dolor se alivia y mi tormenta es paz, necesito mas, necesito abrazarlo y sentirlo cerca, necesito su aroma y necesito su esencia. Sin previo aviso logro zafarme y con determinación me pongo en pie, y es cuando lo veo, ese que me salvo antes de caer en el foso, ahora baja gloriosamente a buscarme, ha ensuciado sus vestiduras blancas para limpiarme, ha aceptado mis errores para redimirme, ha dejado su reino para encontrarse conmigo y es entonces cuando su cruz se vuelve una realidad en mi vida y su amor como fuego me quema la piel y me marca, pues aun después de lo que he hecho ha pagado un precio de sangre y me ha hecho suya.